Aristóteles decía: La exigencia no busca hacer las cosas lo mejor posible, sino hacerlas perfectas. La excelencia consiste en generar un hábito y no solo una acción.
Me gustaría que por un momento pensases: ¿qué pasa si no conseguimos alcanzar nuestra tarea? ¿Y qué pasa cuando no lo consiguen los que nos rodean? Nosotros, sí no lo alcanzamos, nos frustramos y cuando no lo consiguen nuestros allegados, les culpabilizamos de que no se han esforzado. Vivimos en una insatisfacción permanente.
Veamos cómo podemos convertir esa exigencia en excelencia para disipar la ansiedad que nos provoca:
EXIGENCIA & EXCELENCIA
|
Tiene que ver con el |
SER. Soy torpe. |
HACER. No lo he hecho bien; volveré a hacerlo de nuevo. |
|
Es para nosotros un@ |
OBLIGACIÓN |
DESEO, un objetivo, reto. |
|
Se trabaja con |
ANSIEDAD, TENSIÓN |
RELAJACIÓN |
|
Ello provoca |
PARALISIS |
CONFIANZA, ILUSIÓN |
|
Buscamos la |
PERFECCIÓN |
MEJORA CONTINUA |
|
El error es un |
FRACASO |
RETO |
|
Sentimos |
FRUSTRACIÓN |
TOLERANCIA |
|
Solemos |
NO DELEGAR, por miedo a que lo |
SÍ DELEGAMOS, permitiendo que se equivoquen y aprendan |
|
Nos provoca |
REPROCHE Y |
APRENDIZAJE Y |
|
Nos produce |
MIEDO, |
Aflora la CREATIVIDAD |
En definitiva, si somos EXIGENTES, nos centramos en nosotros, en nuestro ser, haciéndonos daño al no conseguir nuestros propósitos (soy idiota por no haberme dado cuenta). Y si somos EXCELENTES, hablamos de la tarea, lo que nos permite avanzar, aprender y sentirnos bien. (para ser la primera vez que monto un mueble, no me ha quedado mal. Seguro que la próxima vez lo hago mejor y en menos tiempo).




